“Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido” 1 Corintios 13:12
Seguramente hayas escuchado acerca de la particularidad que presentan los icebergs. A simple vista, asemejan ser unos pequeños bloques de hielo flotando en el medio de un mar infinito, sin peligrosidad alguna. Pero si los estudiamos en profundidad, podemos observar que aquello que se ve es sólo la cima de una gigantesca estructura de hielo.
Nuestra experiencia de vida también se asemeja a veces con esta realidad en la que solamente “vemos en parte”. No siempre podemos ver la totalidad de una circunstancia, ni conocer profundamente a las personas, ni entender plenamente por qué nos sucede lo que nos sucede, sea bueno o sea malo. Menos aún podemos ver lo que Dios es en totalidad. Por eso caemos en una VISIÓN PARCIALIZADA del mundo y de las personas que nos lleva a emitir juicios erróneos e interpretaciones equivocadas, las cuales nos mueven a actuar o a dar respuestas desfavorables teniendo entonces que esperar quizá muchos años para darnos cuenta o descubrir otra visión. A veces es muy tarde para corregir y volver atrás.
Puede que este año traiga cosas muy buenas a nuestra vida como así también cosas no tan buenas o que percibamos como injustas… ¿Cómo vamos a decodificar esas experiencias? Tomémonos el tiempo para DESCUBRIR UN POQUITO MÁS, para escarbar y encontrar en Dios, más allá de lo que no vemos, otras respuestas.
VER LO QUE NO SE VE DEPENDE TAMBIÉN DE NUESTRA PREPARACIÓN ESPIRITUAL, DE NUESTRA CONEXIÓN CON LA PERSONA DE DIOS Y DE LA COMUNIÓN CON SU PALABRA.