Testimonios de la Iglesia
Ezequiel
"Vos podes tener un buen pasar, divertirte, tenerlo todo, pero el vacío que hay en tu corazón no lo vas a poder llenar con nada de esas cosas, solo Dios puede llenarlo."
Paz del Señor, mi nombre es Ezequiel, y quiero compartir con ustedes lo que Dios hizo en mi vida.
Yo era un joven que a la edad de dieciocho años, podía decir que lo tenía todo, un hogar donde vivía con mis papas y una hermana, trabajaba con mi padre, no nos faltaba nada y vivíamos felices.
Era parte de un grupo de amigos, con los cuales pasaba tiempo, me divertida, salía los fines de semana, tenía una vida tranquila, y rodeado de todo lo que quería.
Hasta que un día, me cruce con el siervo de la Iglesia, y él me dijo unas palabras que hasta el día de hoy no las puedo olvidar: "Vos podes tener un buen pasar, divertirte, tenerlo todo, pero el vacío que hay en tu corazón no lo vas a poder llenar con nada de esas cosas, solo Dios puede llenarlo".
Y esas palabras empezaron a trabajar en mi vida, y me di cuenta que el siervo tenía razón; lo podía tener todo, pero me faltaba lo principal, “Dios en mi vida”.
Un día decidí ir a la Iglesia y me encontré con personas que hoy son mis hermanos, los cuales me dieron mucho amor, pero sobre todo, me encontré con Dios, y este llenó ese vacío, que ninguna cosa podía llenarlo.
Hoy en día, sigo teniendo a mi familia, busqué amistades dentro de la Iglesia, pude formar mi hogar y soy muy feliz, pero sobre todo porque me encontré con aquel que llenó mi corazón de paz y alegría.
Si estás leyendo este testimonio, es porque Dios quiere hacer lo mismo en tu vida, “Ven a Él”, no importa la situación en que te encuentres, Dios puede cambiarlo todo.
Hno. Ezequiel Cotera de José Ingenieros
Ariel
"...el Señor me dio lo mejor para mi vida. Llegué sin nada y lleno de pecados a la casa del Señor y Él me limpió, me dio una vida nueva..."
Paz del Señor hermanos, quisiera contar brevemente mi testimonio. Soy el hermano Ariel González y mi vida se basaba en seguir a un equipo de fútbol a todos lados donde jugaba; estar con la barra brava, no importaba si había que viajar en colectivo, auto, micro o avión, lo importante era estar presente para alentar al equipo. No importaba cómo sea pero era necesario hacer muchas cosas malas y siempre peleando solo por amor a mi equip. Cuántas cosas que mejor ni nombrar y, aunque tenía todo, no tenía nada porque no tenía paz.
Pero un día bendito pude conocer al Señor y, como dice una parte del himno 63, “Tu bondad Señor es infinita, Tú me das aquello que es mejor; por tu amor alíviense mis quejas, y hallo Paz en todo mi dolor”. Y así fue hermanos que el Señor me dio lo mejor para mi vida. Llegué sin nada y lleno de pecados a la casa del Señor y Él me limpió, me dio una vida nueva, pude pasar por las aguas del bautismo, me bautizó con Su Espíritu Santo y me dio un ministerio para trabajar en su obra. Así también me dio una esposa, pude formar un hogar cristiano, me prestó un hijo y tengo amigos, hermanos y siervos que siempre están para alentarme y seguir adelante. Todo esto se lo debo al Señor. Por eso mi alma alaba y bendice al Señor de ahora y para siempre. A Dios sea toda la Gloria.
Hno. Ariel Gonzalez de José Ingenieros
Ramón
"El señor a los pocos meses de congregarme en la iglesia de José ingenieros me limpió de todo los vicios y nunca más consumí nada."
Paz del señor hermanos, mi nombre es Ramón Aguilera. Quiero agradecer a Dios contando mi testimonio.
En el año 92 el señor me llamó a Su presencia por intermedio de una hermana que ya descansa con el Señor. Yo era un joven que llegó cargado de muchos vicios; algunos de ellos eran la marihuana, la cocaína, pastillas y otros vicios. Todo lo que el enemigo me ofrecía yo lo consumía hasta el día que llegué a Su presencia.
El señor a los pocos meses de congregarme en la iglesia de José ingenieros me limpió de todo los vicios y nunca más consumí nada. Fueron pasando los meses y el Señor me bautizó con el Espíritu Santo y, así hermanos, también pude formar un hogar cristiano. Nos ha regalado dos hijos y desde el día que lo conocí a Jesús nunca más me aparté de Él y, desde ese momento, mi familia y yo servimos al Señor. Nunca más volví al mundo. Por esto agradezco a Dios y a Él solo le pertenece la gloria.
Hno. Ramón Aguilera de José Ingenieros
Geraldine
"El Señor en su debido tiempo y para su gloria me prestó Ministerios, puedo decir que pude sentir el Amor y Misericordia del Señor en mi vida y hasta el día de hoy puedo decir que no me falta nada; El Señor me ha dado en abundancia principalmente Espiritualmente y materialmente."
"Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso, puso mis pies sobre la peña y enderezó mis pasos." Salmo 40:2.
Nací en un hogar sin Dios y sin esperanza, dominaba el alcohol la droga y la violencia, era tanto el nivel de violencia que a mi corta edad mi padre me tiró un balde de agua para luego electrocutarme y mi madre intentó apuñalarme pero solo me rozó. Esto último me obligó a irme de mi casa; yo de adolescente ya recorría las villas y bailes, ante la violencia que sufría en mi hogar me fui a vivir con mi abuela y a los 13 años conozco al padre de mi hija Ángeles. Él era mucho mayor que yo y estaba metido en el narcotráfico, me trataba mal y me golpeaba de tal forma que se cegaba al lastimarme, tanto fue el extremo que hasta me hizo perder un embarazo; esto para mí era normal por todo lo que ya había sufrido en mi hogar de la niñez.
El padre de mi hija, al tener varias causas penales, fue preso y yo me hice cargo del negocio del narcotráfico. Luego que él salió en libertad volvimos a convivir, pero los golpes no cesaron, sino que aunque mi hija tenía dos meses de edad me apuñaló en la pierna, me sentía morir porque me estaba desangrando. Era tanta la desesperación que tampoco me dejaba pedir auxilio aunque yo llamaba a vecinos que me socorrieran. Pero en varias oportunidades sin tener conocimiento del Señor, igual mi corazón hacía que le pida a Dios que calme a este hombre y Él en su divina voluntad lo hacía. A mis 17 años conozco al padre de mi hija Valentina y al mes fallece por sobredosis el padre de mi hija Ángeles haciéndome cargo yo del narcotráfico y empiezo a obtener muchas cosas materiales que el enemigo me daba por lo que yo hacía. Cuando nace mi hija más chica, Valentina, por todo lo que pasaba, me empecé atormentar, a sentirme loca, al grado tal que concurrí a un psicólogo, quien este me dijo que necesitaba urgente derivación pero el no podía hacer nada debido a que aún era menor de edad. Ya cuando cumplí 18 años, mis tormentos no cesaban, tenía miedo aterrador, hasta de de ir presa
y me preguntaba, ¿qué sería de mis hijas?, por lo que, tal como comenté yo sin conocer al Señor Jesucristo, un día en la parada del Colectivo, hablé con el Señor y le dije que ya quería dejar todo esto, que quería ser una chica tranquila. Tres meses después, tuve problemas donde vivía y me mudo a Villa Madero, Partido la Matanza, BS AS.
Yo tenía una amiga que me había hablado de las cosas del Señor. Luego en Pandemia por COVID-19, ella me pasó el Link para asistir a las reuniones virtuales, pero igual yo seguía asistiendo a fiestas clandestinas y borracheras. Hablaba con los encargados de esta Iglesia, que no era de la Asamblea Cristiana, y me decían que no importa lo que yo hacía sino que Dios veía mi corazón, es decir, que en todo lo que respecta a la santidad lo dejaban de lado.
En esos momentos sentía de deshacerme del celular y de todo lo que me vinculaba al narcotráfico. Pero le decía al Señor que entregaba mi vida pero que el teléfono no lo iba a romper por si necesitaba algo, lo podía prender y listo. Pero decidí deshacerme del mismo; intenté destruirlo tres veces pero fue en vano, hasta que lo pude romper y sentí que me había libertado de algo; sentía dentro mío algo hermoso y caí de rodillas ante Dios y le pedí a ÉL que se haga cargo de mi familia, “de mis hijas” y yo, que no me falte la comida, la ropa ni nada.
También gracias al Señor me pude separar del padre de mi hija Valentina, ya que también me hacía sufrir mucho.Al contarle a mi familia lo que pasó se pusieron en mi contra diciéndome que me estaba volviendo loca, qué iba a pasar con mi vida, dónde iba a estar con mis hijas y que hice mal en romper mi celular, porque tendría que habérselos regalado a ellos o vendido ya que poseía varios contactos respecto a lo que yo me dedicaba, pero les comenté sin saber bien el por qué, pero que era una maldición.
Al tiempo, un día tomando el tren con mis hijas y pasando el mismo pensé hasta en tirarme a las vías del tren con mis hijas para evitarles lo que yo pasé y tanto dolor como el sufrimiento, pero Dios no lo permitió.
Luego, al dejar el narcotráfico, me puse a vender ropa por Internet para sustentarme con mis hijas. Al sobrarme talles de ropas, le conté a mi madre y me dijo que me ponga de mantera en una esquina.
A todo esto yo seguía participando de esa Iglesia que les manifesté, pero un día con mi rostro en el suelo le pedí al Señor, gritando y llorando que no quería más participar en una iglesia virtual, que quería ir a una Iglesia presencial, que quería ir y sentir que estaba en una Iglesia . Ese mismo día me puse de mantera y tenía una Biblia en la mano tratando de entender. Luego se acerca un matrimonio que vendía comida y el hombre me pregunta si era cristiana. Yo le dije que no, les conté todos mis problemas y para la Gloria de Dios este matrimonio era de la Asamblea Cristiana de la Iglesia del Señor que estaba en Villa Celina. Les volví a manifestar la intención de asistir a una Iglesia Cristiana en forma presencial, pero me dijeron que abría en 15 días, y le dije que no podía esperar todos esos días, que quería una Iglesia ahora. Por lo que intentaron de comunicarse con unos hermanos de José Ingenieros para preguntar cuándo empezaban las reuniones presenciales y justo pasa la hermana con quien se querían comunicar. En ese momento, todos empezaron a sentir la Presencia del Señor y yo lloraba por mi aflicción. Esto pasó un día de semana pero ese mismo fin de semana 19 de diciembre de 2020 pude participar del Santo Culto en José Ingenieros.
El Señor empezó a obrar en mi vida, pasé por las Aguas del Bautismo el 28 de marzo de 2021 y también el Señor me Sella con su promesa en el Santo Culto del Concilio de Ancianos el 14 de abril del 2022, justo cuando el Señor también me regaló un año mas de vida. El 03 de diciembre de 2022 hubo presentación de niños, donde pude presentar mis dos hijas para la Gloria del Señor.
El Señor en su debido tiempo y para su gloria me prestó Ministerios, puedo decir que pude sentir el Amor y Misericordia del Señor en mi vida y hasta el día de hoy puedo decir que no me falta nada. El Señor me ha dado en abundancia principalmente Espiritualmente y materialmente.
Por todo lo que hizo, hace y hará mi alma Alaba, Exalta y Glorifica al Señor desde ahora y para siempre. AMÉN.